Cinco consejos para cuando tu esposo no quiere orar contigo



“Amor, voy a leer mi Biblia y orar, ¿quieres acompañarme?”

“Umm… no. Estoy ocupado haciendo otra cosa”.

¿Has tenido este intercambio u otro similar con tu esposo en algún momento? Parece extraño pensar que un hombre no quiera aprovechar la oportunidad para acercarse a Dios en oración con su esposa. Sin embargo, ocurre con mucha frecuencia. Estadísticamente, solo 11% de parejas oran juntas diariamente.


Esto puede ocurrir por varias razones:

  • Conflicto de horarios o la inhabilidad para encontrar el espacio para orar juntos. Por ejemplo, una pareja en la que uno de los dos (o ambos) trabaja turnos rotativos, o en horarios que no coinciden. También puede ser una pareja cuyos horarios de trabajo son tan extensos que al llegar a casa solo se quiere dormir.

  • Intimidación por tu nivel espiritual. Un esposo puede sentir mucha presión de liderar espiritualmente su hogar, y decide no hacerlo al creer que no puede llenar la expectativa de su esposa, o que su nivel espiritual es inferior al de ella.

  • Apatía espiritual. En nuestro libro Incesantes, hablamos de como el aburrimiento, la rutina o los constantes problemas en una pareja pueden ocasionar apatía espiritual. Es decir, desinterés por la lectura de la Biblia, por la oración, o simplemente por asistir a la iglesia.

Es importante entender que tu deseo por tener una vida espiritual dinámica con tu esposo no es malo. Soñar con que tu esposo lidere el culto en casa no es un capricho, ni tampoco lo es desear que tenga las ganas de orar contigo con mayor frecuencia. De hecho, en la Biblia vemos claros ejemplos de hombres que se esforzaron por liderar su casa espiritualmente:

  • Job 1:5 “Cuando las fiestas terminaban—a veces después de varios días—Job purificaba a sus hijos. Se levantaba temprano por la mañana y ofrecía una ofrenda quemada por cada uno de ellos, porque pensaba: «Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón». Esta era una práctica habitual de Job” (énfasis agregado).

  • 1 Samuel 12:23 “En cuanto a mí, ciertamente no pecaré contra el Señor al dejar de orar por ustedes. Y seguiré enseñándoles lo que es bueno y correcto” (énfasis agregado).

La pregunta que seguramente te estás haciendo es: ¿qué puedo hacer? ¿Dejo de insistirle que ore conmigo? ¿Leo mi Biblia, oro sola y lo dejo vivir como quiera?


Aquí te hacemos algunas recomendaciones que puedes seguir:

  1. No permitas que su apatía espiritual te contagie. Así como el hombre puede liderar apropiadamente su hogar, también puede influenciar para mal. Por lo tanto, procura mantener una vida espiritual dinámica con Dios. Como afirma Hebreos 10:25 “Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca”.

  2. Toma el liderazgo. Conviértete en el ejemplo para tu esposo de lo que esperas ver en él espiritualmente. Sigue la recomendación de 1 Pedro 3:1 “Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que, si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras”.

  3. No esperes a que tu esposo tome la iniciativa. Es evidente que no lo hará simplemente porque no lo está haciendo. Decide tomar la iniciativa de orar tu. Establece un horario en el que sabes que ambos estarán juntos e invítale a orar.

  4. Puede ser una vez a la semana y gradualmente incrementas la frecuencia.

  5. No necesita ser una oración extensa.

  6. Ora tu.

  7. No tiene que ser en la casa. Puedes invitarlo a caminar y tomados de mano simplemente iniciar hablar con Dios.

  8. Ora de forma sencilla y directa. Si sabes algo que tu esposo está atravesando en su trabajo o familia, dile que orarás específicamente por eso un momento.

  9. Hazlo creativo. Si tal vez ya tu esposo ora una que otra vez contigo, pero quisieras que se involucrara más en estudiar la Biblia juntos, hazlo divertido:

  10. Hagan un desafío de memorizar textos bíblicos y el que más textos memoriza al final de la semana, no tiene que lavar los trastes, o podrá escoger que harán el fin de semana.

  11. Cambien de ambiente. En vez de invitarlo a tener culto en el cuarto o la sala, vayan al parque más cercano a su casa, y reflexionen sobre la naturaleza, agradezcan por las cosas buenas de su vida y finalicen leyendo un Salmo.

  12. Vuelvan su culto un karaoke. Haz una lista de reproducción en YouTube con todas las canciones cristianas que les gustan a ambos, y adoren a Dios a través de la música.

  13. Invita amigos cristianos a casa para adorar con tu familia para variar la dinámica semanal un poco (o virtualmente si aún mantienes medidas de distanciamiento por la pandemia).

Nunca dejes de luchar por la espiritualidad de tu matrimonio, ni mucho menos sigas pensando que tu matrimonio es un error porque tu esposo no quiere orar ni hacer culto contigo. Lucha en oración y permite que Dios haga su parte a su debido momento.

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