¿Cómo llevar un matrimonio exitoso cuando eres producto de uno desastroso?


Foto por Charlie Foster de Unsplash

Jamás hubiera imaginado que al pedir la mano de Zuky a sus padres, las miradas profundas y las preguntas incómodas vendrían por parte de su madre. Recuerdo esa tarde estar sentado frente a ella como un presunto criminal enfrentando la indagatoria de un fiscal (sí, así de serio fue).


No obstante, la fiscal, ¡perdón! la madre de Zuky, me hizo una pregunta que a la fecha es relevante para cualquier pareja que se encuentra en una situación similar: ¿cómo pretenden tener un matrimonio exitoso viniendo de hogares con padres divorciados?


Su pregunta era completamente válida. Los padres de Zuky se separaron cuando ella tenía solo tres años. Mis padres se separaron cuando yo tenía 13. Según las estadísticas, Zuky tiene un 60% de probabilidad de divorcio al ser hija de padres divorciados, y yo un 35% de probabilidad al ser hijo de padres divorciados. Podríamos decir que nuestro matrimonio tiene un 95% de probabilidad de acabar en divorcio.


Y aunque este porcentaje parezca alarmante, mayor aliento hay en que Dios se hace grande en los números pequeños y las bajas probabilidades de éxito. Lo que Él unió, nada ni nadie lo puede separar. Por ende, después de casi seis años de matrimonio, estoy convencido que estos tres elementos nos ayudarán a ti y a mí, a ser la excepción a las negativas probabilidades de éxito matrimonial.


1. No usar la experiencia de tus padres como excusa. Cuando tu relación atraviese momentos difíciles o seas tentado individualmente a realizar una acción que le hará daño a tu pareja, evita hacerte la víctima utilizando tus genes, tu pasado o tu negativa experiencia familiar, como excusa para ceder o dejar de hacer lo que tu pareja espera o necesita de ti. En otras palabras, que tu madre fuese infiel no es razón para que tú lo seas. Si tu padre los abandonó, no es excusa para que lo repitas con tu familia actual. No estás obligado a cometer los errores de tus padres.


La Biblia lo confirma en Ezequiel 18:19-20: “¿Por qué no carga el hijo con las culpas de su padre?” ¡Porque el hijo era justo y recto, pues obedeció mis decretos y los puso en práctica! ¡Tal hijo merece vivir! Todo el que peque merece la muerte, pero ningún hijo cargará con la culpa de su padre, ni ningún padre con la del hijo: al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad.” Hoy puedes escoger experimentar un matrimonio exitoso, independiente de los errores de tus padres, con la certeza de que Dios lo recompensará.


2. Identifica desde temprano lo que puede ser un problema.

Ya sea heredado o por autodesarrollo, ambos traen al matrimonio cualidades, características, gustos y personalidades que pueden beneficiar o afectar su relación. Sin duda, los atributos positivos son los que los motivaron a dar el gran paso, sin embargo, no sean ingenuos en ignorar aquellas cosas negativas de sus personalidades. Procuren identificar estos elementos temprano (mejor si es desde novios).


Antes de casarnos, Zuky y yo teníamos caracteres fuertes (heredados de nuestros padres), que nos llevaron a terminar nuestro noviazgo tres veces. Antes de casarnos, identificamos esto como un gran riesgo para el bienestar de un futuro matrimonio. Habrá cosas que podrán identificar claramente, mientras otras serán más difíciles de reconocer y aceptar.


3. Rendirlo a Dios en oración.

Una vez identifiquemos aquel rasgo que potencialmente puede afectar nuestro matrimonio a largo plazo, debemos llevarlo a Dios en oración. Como el salmista David, podemos declarar “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu” (Salmos 51:10). Esta es una oración basada en un profundo deseo de experimentar el poder transformador que solo Dios puede ofrecer.


Tu matrimonio será exitoso en la medida en que te lo propongas. No basta con desear tener un matrimonio lleno de pasión y amor, también es necesario desear ser transformado e invertir tiempo y esfuerzo en mejorar cada día.

Dios llevó a Moisés por 40 años a un desierto para transformar su carácter y convertirlo en un gran líder. Permite que el Señor te lleve a ese lugar desierto por el tiempo que sea necesario para transformar tu carácter y eliminar cualquier rasgo hereditario negativo. El producto final será un esposo y una esposa aptos para formar un cordón de tres para siempre.

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