5 técnicas que garantizan que tus discusiones de pareja no se tornen explosivas


Siendo que un matrimonio está divinamente diseñado para ser entre un hombre y una mujer, seres que piensan, sienten y actúan de formas diferentes, he aquí una realidad que será parte de toda relación: las diferencias.


Y decimos diferencias, porque muchas veces no es un conflicto— o por lo menos no al inicio— lo que provoca un choque de ideas que genera una reacción.

El diccionario define la palabra reacción, como la respuesta a un estímulo recibido. Ello indica, que podemos tener reacciones tanto buenas como malas. En este caso, nos enfocaremos en aquellos estímulos que no son de nuestro agrado, y que provocan en nosotros reacciones de enojo, incomodidad y a veces, ira.


Durante nuestro noviazgo, nuestras discusiones no eran gobernadas por malas reacciones, sino ¡explosiones! Cualquiera que estaba alrededor, podía fácilmente inferir por lo que observaba, que nuestra relación no llegaría a ningún lado. Y no solo ellos lo pensaban, sino nosotros mismos, razón principal que nos llevó a romper nuestro noviazgo ¡en tres ocasiones! ¡éramos una bomba!


Sin embargo, gracias a Dios y a la luz de su Palabra, nos fue posible someter nuestros caracteres, y desarrollar técnicas que nos ayudaron a convertir nuestras explosiones, en reacciones dentro del marco del respeto y la buena comunicación.

Estas técnicas, hoy son para nosotros principios que nos ayudan a no salirnos de la tangente, cuando de conversaciones y situaciones incómodas se trata, y con certeza ayudarán a que las conversaciones difíciles en su relación se puedan dar con más calma y menos explosiones de carácter.


1. Aprende a escuchar correctamente.

En nuestro noviazgo, ambos teníamos formas diferentes de escuchar.

Zuky practicaba la escucha defensiva, que no es más que escuchar lo que te están diciendo, mientras en tu mente, vas arreglando la munición para disparar, con más fuerza, cuando sea tu turno. Esto solo nos llevaba a que ambos entráramos en una actitud defensiva, ya que luego de semejante disparo, Johann también iba a defenderse, y así íbamos de adelante hacia atrás hasta que ¡explotábamos!


En el momento que nuestra pareja se dirige a nosotros, y nos dice algo que nos choca o simplemente no nos hace sentido, tenemos dos opciones: defendernos, que implicará en la mayoría de los casos, atacar a la otra persona, o, escuchar atentamente tratando de comprender lo que ha llevado a nuestra pareja a decir lo que ha dicho.

Procura practicar las palabras de Santiago 1:19 “Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y enojarse”.


Por otro lado, Johann escuchaba solo buscando soluciones. Este tipo de forma de escuchar, suele ser más común en los hombres, debido a que tienden a querer resolver cada situación que se les presenta, un punto que les hace muy diferentes de las mujeres. Al final, esto también nos llevaba a explotar al no haber enfrentado la raíz del asunto.


Escuchar de la forma correcta implica primeramente reconocer que hay una diferencia, pero que el problema, no son ustedes. Debemos escuchar con atención, mirando a los ojos, y con actitud de interés, permitiendo que nuestra pareja se exprese, y tratando de comprender lo que siente, colocándonos en su lugar. De esta forma cada diferencia será una ocasión para desarrollar una mayor conexión con nuestra pareja.


2. Cuida tus palabras.

No tiene cabida en nuestras conversaciones las palabras ofensivas y denigrantes, y mucho menos soeces. Sin embargo, estas no son las únicas que pueden en algunos momentos salir de nuestra boca, y ocasionar una explosión. Evita generalizar. Frases como siempre es lo mismo contigo, o tú nunca vas a cambiar, solo irritará a tu pareja.


Nota la advertencia de Proverbios 15:1 “La respuesta amable aplaca la ira, palabra hiriente enciende la cólera”. Cuidemos nuestro hablar y hagamos el esfuerzo consciente de solo decir palabras que inciten la paz y no la ira, durante nuestras diferencias.


3. Atiende las diferencias el mismo día.

"No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Efesios 4:26-27.

Esto puede hacer una gran diferencia, ya que el tiempo que pasa entre un conflicto y el momento en que lo resolvemos, puede estar lleno de pensamientos que alimentan los sentimientos de ira.


4. Comunica.

Si en el momento de la diferencia, alguno de los dos (o ambos) sienten que los ánimos están muy alterados y que necesitan un espacio antes de hablar, es válido siempre y cuando lo expresen. Sin embargo, que el espacio se extienda hasta el día siguiente, no es saludable para su relación.


5. Incluye la oración.

1 Tesalonicenses 5:17 dice “Orad sin cesar”, un principio que puede ser aplicado a las diferencias en el matrimonio. Aunque parezca extraño o incómodo en el momento, pueden iniciar su conversación con una oración si saben que el tema a tocar puede tornarse conflictivo. Háganlo cada vez que se presente la oportunidad hasta crear el hábito de orar antes y después de cada diferencia.

Esto les ayudará a humillarse delante de Dios, y evitarán dejar espacio para resentimientos.

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